Masaje Corporal

El masaje es una manipulación de los tejidos blandos corporales que se realiza amasando, frotando, presionando o golpeando de forma rítmica, consiguiendo una mejora de la circulación sanguínea y linfática, así como una visible mejora del tono muscular.

Es una de las herramientas terapéuticas más antiguas. Brinda múltiples beneficios, generando efectos positivos a nivel físico y emocional.

Conocemos diferentes tipos de masajes que adquieren su nombre según el tipo de manipulación, diferenciándose por la profundidad y el ritmo de esta, así como algunas maniobras, pero que en su base son un conjunto de manipulaciones variadas con fines terapéuticos.

Los principales efectos del masaje son:

  • Aporta relajación, estimulación o rehabilitación a las diferentes partes del cuerpo. Genera un efecto de relajación sobre el sistema nervioso central y periférico, lo que contribuye a aliviar el dolor.
  • Aumenta la actividad vaga, que a su vez, disminuye las hormonas del estrés como el cortisol.
  • Estimula la acción muscular y a su vez, aumenta y mejora la circulación linfática y venosa, promoviendo la eliminación de deshechos o toxinas del organismo. Es el mejor método para aliviar la fatiga muscular a causa de estrés, ejercicio excesivo o cansancio.
  • La piel gana elasticidad, firmeza y flexibilidad.
  • Facilita el movimiento de la sangre y la linfa, promueve una mejor circulación.
  • Estimula la musculatura intestinal mejorando el proceso de digestión y facilitando la evacuación de las heces.

Beneficios de los masajes corporales

El masaje facial tiene un impacto positivo sobre el rostro:

  • A través de las presiones que activan la circulación y oxigenan su superficie rejuvenece al rostro
  • Aumenta la producción de colágeno y evita la aparición prematura de arrugas
  • Disminuye los efectos del estrés, elimina los efectos visibles del estrés en nuestro rostro que tanto perjudican a su aspecto exterior
  • Mejora el estado de ánimo

Por medio del masaje aportamos múltiples beneficios al rostro si, además, realizamos un drenaje linfático facial. Se trata de una técnica de masaje manual con movimientos muy suaves y lentos de “bombeo”.

Las pequeñas presiones se dirigen en dirección al sistema linfático para eliminar las toxinas por vía natural. Desde el rostro baja hacia los ganglios profundos del cuello y luego drenan a la zona torácica.

Los masajes de drenaje linfático son muy buenos para la salud y, en particular, el drenaje linfático facial permite mejorar el estado de la piel. Es un rejuvenecedor increíble, resulta muy efectivo en la eliminación del exceso de líquidos y las toxinas que se acumulan en los tejidos. A su vez, favorece a la circulación sanguínea y fortalece los músculos.

Por el medio del masaje podemos conseguir:

  • Aliviar el estrés tanto físico como emocional, controlar la ansiedad y la depresión.
  • Descontracturar y relajar los músculos, al aumentar la circulación sanguínea y además se reduce el ritmo cardiaco y disminuye la presión de la sangre.
  • Aliviar el dolor, regular y disminuir la tensión física.
  • Mejorar la capacidad de conciliar el sueño.
  • Fortalecer el sistema inmunológico.
  • Reducir las inflamaciones al mejorar la circulación linfática.
  • Reducir los dolores de cabeza.
  • Combatir la depresión.
  • Mejorar el aspecto de la piel gracias a sus acciones oxigenantes y tonificadoras.
  • Mejorar diferentes problemas estéticos, tales como la celulitis, la flacidez y la tonicidad.
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